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29 de abril de 2016

"Bestiario dominicano" y Luis Beiro

Luis Beiro
Pocos como Luis Beiro para prologar una obra en República Dominicana. Para algunos autores su nombre garantiza por lo menos una breve reseña en el principal periódico del país, Listín Diario, donde dirige una sección literaria; y la “complicidad” de un extranjero, ya que a pesar de tener muchos años en Santo Domingo, Beiro nació en 1950 en Cuba. Allí se tituló en Derecho por la Universidad de La Habana, en 1975, pero luego parece que abandonó dicha carrera para dedicarse a la literatura y el periodismo. Actualmente se presenta a sí mismo como “poeta, novelista y periodista domínico-cubano de naturaleza indócil”.

En 2000, Luis Beiro fue distinguido en Santo Domingo con el premio Caonabo de Oro por el conjunto de su obra periodística. También ha publicado poesía, cuento, y en 2014 puso en circulación “Los elegidos de Miranda”, segunda parte de la trilogía novelística “Memorias de un joven comunista”. Todo eso está en una nota biográfica que aparece en la solapa del último libro del crítico de origen italiano Giovanni Di Pietro, “Bestiario dominicano”, del que Beiro es prologuista.

De modo que el pedigrí es suficiente para la tarea de prologuista. Y ha sido tanto lo que Beiro tenía que decir de “Bestiario dominicano”, que de los 14 párrafos de su “intervención”, cinco fueron dedicados a contar una supuesta anécdota personal con el propósito de enseñar a los autores tocados por Di Pietro a cómo se debe asimilar una crítica, o un comentario de diario que por lo general no llega a ser una crítica por falta de rigurosidad y profundidad.

En los párrafos restantes del prólogo, Beiro se describe a sí mismo como “cómplice e instigador” del libro en cuestión, ya que la mayoría de las 25 novelas dominicanas criticadas por Di Pietro «
fueron remitidas directamente desde Santo Domingo por mis gestiones individuales». A partir de entonces se torna adulón y cursi: «No he conocido a un escritor que ame más y desee lo mejor para la novelística dominicana que Giovanni Di Pietro. La conoce de arriba abajo.» Me pregunto: ¿qué será conocer la «novelística dominicana» «de arriba abajo»?

En voz de Beiro lo que sigue es ruin: «El lector encontrará en las páginas siguientes muchas críticas firmadas por figuras señeras de la literatura dominicana con lagunas y deficiencias obvias, defectos no motivados solamente por el bajo nivel del discurso narrativo, sino por la prisa de publicar».

Me hubiera gustado leer algo parecido de Beiro antes de la publicación de "Bestiario...", en la sección de literatura que dirige en Listín Diario. Allí, donde se pasa la vida promoviendo esas mismas obras que según él contienen «lagunas y deficiencias obvias». Quizá habría sido una buena contribución de su parte, y si lo hubiera hecho con la responsabilidad que se requiere al frente de un medio de difusión literaria, tal vez las 25 novelas comentadas ahora por Di Pietro tendrían menos «defectos».

En verdad me sorprende la falta de originalidad y criterio propio de Beiro, pues casi todo lo que dice en el prólogo se lee también en los comentarios de Di Pietro; a veces hasta con palabras similares. Defiende al crítico de atacantes del pasado, que son los autores de las obras tocadas. Aclara de manera ridícula que «Giovanni Di Pietro no es un “monstruo”, ni una “culebra”, ni mucho menos “un ignorante”.» Y al final, pide «aplausos, muchos aplausos al “Bestiario”, a Di Pietro y a su método crítico».

Aun así, de Beiro comparto la crítica que hace a los autores «por la prisa de publicar», y que «la ausencia en el país de editores y correctores de estilo con una adecuada formación profesional hace, lamentablemente, que la obra literaria llegue a manos del gran público de la misma forma que salió de la cabeza de su autor». Aunque dudo lo de que haya «gran público».

Un buen prólogo debe motivar la lectura de la obra más allá del entusiasmo y la mojigatería. De un prologuista se espera lucidez, conocimiento, balance, información, profundidad; sobre todo en situaciones como esta, que proyecta una imagen aterradora del presente y el futuro de la novelística de nuestro país; algo difícil de abordar, porque si bien la novela es un género mayormente de ficción, en muchos casos el discurso de esta es otra manera de camuflar verdades cotidianas y de relatar la Historia no oficial de una nación.


Me parece importante anotar que no es lo mismo decir “novelística” a secas que “novelística nacional”; la primera es la clasificación de un conjunto de obras del género novela, la segunda es eso mismo más la especificidad, y por lo tanto merece una explicación que no se da en "Bestiario dominicano", a pesar de que Di Pietro hace mucho énfasis en esto último a lo largo de su trabajo crítico. Además de lo que dice el diccionario, lo “nacional” responde a conceptualizaciones políticas y económicas que pueden cambiar de acuerdo con las circunstancias.  En resumen, no toda la cultura que exhibe un país es cultura nacional.   

¡Qué deficiente el prólogo de Luis Beiro!